Guardarraíles, protección para unos, riesgo para otros

Los guardarraíles deben estar diseñados para reducir el alcance de los daños y las lesiones en caso de accidentes. Los guardarraíles en las medianas en las carreteras con calzadas separadas tienen como objetivo prevenir los accidentes en los que los vehículos atraviesan la mediana. Su función es frenar los vehículos y redirigirlos de modo controlado hasta su completa detención sin devolverlos a la calzada. Pero no debe perderse de vista que no es lo mismo que impacte un camión, que un turismo o una motocicleta. La controversia está servida.

Algunos países de la Unión Europea han puesto en marcha medidas para intentar disminuir los accidentes de motoristas con estos guardarraíles. Se han establecido diferentes sistemas de protección para cubrir los quitamiedos. Uno de estos sistemas es rellenar o poner poliespan, plástico o madera en las partes más peligrosas. El objetivo es que el motorista no llegue a golpear con los postes de sujeción de la barrera, ni pase por debajo de la misma y alcance obstáculos o zonas peligrosas situados fuera de la calzada. Pero también deben ser capaces de absorber bien la energía para evitar que el motorista vuelva a la calzada con el consiguiente riesgo de atropello. No es tarea fácil. Pero en muchos países europeos se han implantado normas para proteger a los motociclistas de estos sistemas que no les proporcionan seguridad, y España debe ser el siguiente en solucionar este conflicto.

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